“El tener casa propia cambió mi vida, me hizo sentirme con más responsabilidades. Pienso que hay que luchar por lo que se quiere, ya que las cosas se pueden lograr.”
Frases como ésta se escuchan a menudo entre las familias que han participado en proyectos de Producción Social del Hábitat. Manuel Rodríguez, de El Roble de Alajuela, anheló su casa durante muchos años y logró realizar su sueño gracias a este sistema.
En qué consiste
Es una forma de producción (de viviendas, barrios, infraestructura, organización comunal), que utilizan los pobladores para generar espacios habitables que se ajustan a sus condiciones, con la participación de las familias, grupos o la comunidad en su totalidad.
La Producción Social del Hábitat, contribuye al mejoramiento de la calidad de vida de los sectores de bajos recursos del país.
Esta forma de producción puede darse tanto en la zona rural como en la urbana, e implica diferentes niveles de participación por parte las familias, en los procesos de planeación, construcción, distribución y uso de todos los recursos necesarios para el desarrollo del hábitat.
La Producción Social del Hábitat, se apoya en la unión de las personas en las comunidades que buscan el bienestar para sus familias, esto implica la capacitación, participación, responsabilidad, y solidaridad de las personas que involucradas. Además, contribuye con la protección del medio ambiente, una mejor comunicación entre las familias, mayor igualdad entre los hombres y las mujeres y un barrio más organizado y solidario. Esta metodología promueve la participación activa de los ciudadanos en el poder político, busca lograr una sociedad con mejor calidad de vida y pone en marcha procesos innovadores de profundo contenido social e impacto transformador.
Los proyectos de Producción Social del Hábitat son una opción viable para la población costarricense de ingresos medios y bajos.
Beneficios compartidos
La Producción Social del Hábitat beneficia a las familias y también al Estado, porque facilita el acceso a la vivienda y posibilita que las comunidades puedan postularse para obtener el subsidio estatal. Además, brinda la oportunidad de empleo a las personas dentro del proyecto y favorece su capacitación técnica y organizativa para desempeñarse como trabajadores en otros proyectos en el futuro.

